Si tiene solución,
¿para que te preocupas?
Y si no tiene solución,
¿Para que te preocupas?
La preocupación nace dentro de una normalidad casi imperceptible, a tal punto que vivimos diariamente con este estímulo. Lo importante es NO dejar que esa ansiedad se convierta en una necesidad para vivir. Ya que sus consecuencias no sólo te afectaran a ti sino a tu entorno.
Este refrán va principalmente a mis amigos que a estas alturas del año ya sólo pensamos en vacaciones…
viernes, 23 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario